Lunes, 30 de enero de 2006
A finales de los noventa comenzaron a surgir noticias (de corte más apocalíptico que integrado) sobre el final del libro en papel. Varias empresas (SoftBook Press, Rocket eBook, etc.) comenzaron a crear soportes electrónicos para la lectura, aparatos que en mayor o menor medida simulaban la forma de un libro «tradicional» y que permitían la descarga a través de Internet de miles de títulos por un módico precio. Parecía que estábamos ante la mayor revolución en el mundo del libro desde la imprenta de tipos móviles de Gutenberg.
Pero no fue así.
La mayoría de aquellos proyectos fueron pronto abandonados, si bien cada cierto tiempo vuelve a surgir alguna nueva iniciativa (v.gr. HP en el 2003). ¿A qué es debido dicho fracaso? Entre las posibles causas que se pueden esgrimir quizás la más importante sea la falta de hábito a la hora de leer sobre una superficie diferente del papel; son demasiados años pasando con el dedo páginas (de papel) para que ahora de buenas a primeras se pretenda que alguien lea una novela sobre una pantalla. Además, leer en pantalla cansa. Cualquiera que recibe un texto por e-mail o ve un artículo interesante (y algo largo) en Internet, acaba casi siempre imprimiéndolo. Por otra parte, ¿para qué pagar por algo que en su mayor parte está disponible gratuitamente en la Wikipedia, en la Biblioteca Virtual Cervantes, en Google Print (ahora rebautizado como Google Búsqueda de libros), o en cualquier otra web?
Evidentemente, algún día surgirá un soporte electrónico que acabará recibiendo la bendición de los lectores; pero mientras este momento llega, puede que la revolución en el mundo editorial la provoque el libro digital. De eso hablaremos mañana.
Por: Braulio | General | Comentarios (0) | Referencias (0)
libros, literaturas, editoriales y alrededores
Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com